Salah Stétié

Salah Stétié. Beirut,  Libia, 1929.

Los portadores de fuego es el título de una de las obras ensayísticas de Salah Stétié que consolidan la visión del trabajo poético con el contacto del cuerpo con la luz y el calor. En la llama la palabra, calurosa como el desierto iluminado, que este poeta diplomático conoce tan bien. Hombre de combustión, Stétié se desplaza lo mismo como poeta, como diplomático o como pensador de las ideas que rigen la identidad y el misticismo del mundo árabe y del occidental. Es quizá a la delicadeza del tratamiento de la materia a lo que Stétié nos somete. Y no sólo al calor y a la luminosidad, sino a los puntos intermedios de los sentidos. Se expande en las telas de su poesía la transparencia.
Stéphane Barbery, 2011

 

IMAG0265Hombre de combustión, Stétié se desplaza lo mismo como poeta, como diplomático o como pensador de las ideas que rigen la identidad y el misticismo del mundo árabe y del occidental. Stétié es sin duda una figura de conciliación entre varios mundos: un puente. Entre las distinciones que rodean su obra y su figura está el premio Max-Jacob y el de la Academia de la Lengua Francesa; es doctor honoris causa por las universidades de Beirut, Burdeos (Michel de Montaigne) y la Cergy-Pointoise.

L’eau froide gardée (1973)
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[Destrucción del nombre y de la imagen]

Ezgi Polat

LXVI
Destrucción del nombre y de la imagen 
frente al rostro acabado
oh viuda decorada convertida en árbol
: decorada con el fuego de las sombras
toda patria cerrada en todos sus árboles
y su desierto, amenazantes estrellas
destrucción de los ornamentos por las viudas
restituyendo el jardín desnudo, su cuerpo
entero angosto

(108)
Salah Stétié, «XLIII», en Inversion de l’arbre et du silence (1981)
Traducción de Víctor Bermúdez.
Original aquí.
Ezgi Polat

[Belleza en la palpitación de la ceniza]

Ezgi Polat

XLIII
Belleza en la palpitación de la ceniza
alrededor de la extrema lámpara enraizada
en la evidencia de raíces, lámpara
extrema apenas – hojas ennegrecidas
reteniendo, para ello, la idea
de la luz atada a ella
que se abre lámpara, luz labrada de muerte
establecida, herramienta o espada, cerca de las raíces
impuro aquello, raíz enraizada
en la tierra ambigua, lámpara de tierra
tierna de tierna belleza, herramienta
enterrada y luz amurallada en

(98)
Salah Stétié, «XLIII», en Inversion de l’arbre et du silence (1981)
Traducción de Víctor Bermúdez.
Original aquí.

[Mi arco o quemadura]

Ezgi Polat

I

Mi arco o quemadura
encauzada en este espejo aparte de él
la forma de mi forma en destrucción
de viva lámpara viva
lámpara de acanto
nube en un alma en forma de
nube en forma
de nube ardiente
arco:
— contra la noche formada por estas nubes
su rostro aclarado con el poco terrestre
frío
, de esa nube.
Salah Stétié, «I», en Inversion de l’arbre et du silence (1981)
Traducción de Víctor Bermúdez.
Original aquí.

[La hierba meditada]

Ezgi Polat
XVIII
La hierba meditada
denunció las manos
y forzó el rocío
El cuerpo fue a la obra
en una hoja que ilumina la hierba
– figura de una tiniebla
dispuesta no muy lejos del cobre
: la mano era manera en el mundo
(87-88)
Salah Stétié, «XVIII», en Inversion de l’arbre et du silence (1981)
Traducción de Víctor Bermúdez.
Original aquí

[Lámpara de gel afrutada de nieve]

Ezgi Polat

V
Lámpara de gel afrutada de nieve
el día entre el día es luz
entre las manos de quien hará el día
para una lámpara dormida luego despierta
en una segunda lámpara salpicada
de frío pero despierta por el sueño
cae
de la palabra
: recogida por la ceniza

(82-83)
Salah Stétié, «V», en Inversion de l’arbre et du silence (1981)
Traducción de Víctor Bermúdez.
Original aquí

[Río mi luz]

Pavel Kiselev
Río mi luz
dulce desvestido
sobre ti hay un cielo fuerte
es el otro cielo: no el cielo de esponja azul
– el cielo de esponja azul tiene bustos que fundan
es el otro cielo cerrado como una lámpara
inalterable en su vidriera
la recta inmovilidad de una flama
cerrada en sí misma como la idea de Dios
pero tú sigue tu camino dulzor bajo el cielo fuerte
agota nuestros secretos azul vacío y luego
unidos, amor, la imagen con el cuerpo
celebra a toda hoja aquí que tiembla
– antes de que lleguen las chiquillas, y su herida
Salah Stétié, en L’eau froide gardée, 1973.
Traducción de Víctor Bermúdez.
Original aquí.

[En la bifurcación del cuerpo y de la mente]

Lina Scheynius
XXXVIII
En la bifurcación del cuerpo y de la mente
hay poca hierba herbosa: eclipsada
por el ángel obscuro de tierra
¿entonces quién dirá en lugar del ángel la promesa
de la hierba inhabitada como casa
impura, la espada de la naturaleza en ella?
Único impuro pájaro en lo visible
esparcido en pobres frutas. La espada
ha desunido la hierba y la hierba – forzando la promesa
Lina Scheynius
Salah Stétié, «XXXVIII», en Inversion de l’arbre et du silence (1981)
Traducción de Víctor Bermúdez.
Original aquí

[Archivos para el fuego por la duda]

Amy Silhouette
XLIX
Archivos para el fuego por la duda
del fuego envolviendo al fuego, el desvelo
por la duda del fuego, y cubriéndolo con velo
conservando el ardor en retención
para el momento del otro-fuego: fronda
hoja a hoja prevenida, siendo el árbol
quien, bruscamente, canta. Son sílabas
ruidosas en el lugar del fuego iluminando
el amor, jasmin brutal
Salah Stétié, «XLIX», en Inversion de l’arbre et du silence (1981)
Traducción de Víctor Bermúdez.
Original aquí

[De aquello que se escribe no sé nada]

Fotografía: Lina Scheynius
De aquello que se escribe no 
sé nada
– se alza la palabra en la falta de aire
vulnerable y desnuda y el
dolor de su espada encima de sus hilos
tejidos y destejidos según su muerte
Uno tras otro despellejados
ella los acepta en su reparto
y les ofrece un seno salvaje y reservado
Traducción de Víctor Bermúdez
Original aquí. 

[El poema es una medialuna acerca de fracturas]

El poema es una medialuna acerca de fracturas
cicatrices encima de cristales filosos
que un cielo cubre de cielos rasgados o figuras
hasta el ojal obscuro que respira

un paisaje de la destrucción del lomo
de ese bosque contenido por la luna
cuando aquel lucha en el árbol y se enreda con cólera
y el ala, de un estruendo, desborda el mar

– ¿A dónde vamos, tierno esposo?

Viene entonces la hembra con estrellas y piernas
y menta verdadera
en líneas por el viento la adormece con pliegos
de sus paños preciosos
enciende un espejo de uñas por la noche donde sus dedos
se extinguen
para que el ave se quiebre y caiga en las orillas 

del mundo



Salah Stétié, en L’eau froide gardée, 1973
Traducción de Víctor Bermúdez
Original aquí.