Robert Melançon

Robert Melançon. Montreal (1947).

Desde la aparición de Peinture aveugle (1978) Robert Melançon emergió en el contexto de una poesía quebequense en plena ebullición. Su acercamiento a los márgenes de calma del espacio urbano, pero sobre todo su atención delicada por la observación fueron nutridas por su destacado conocimiento de la pintura y las artes plásticas. Para este poeta, traductor y profesor de la Universidad de Montreal el ojo es un órgano central. Quizás la aparición sea el término de uno de los aspectos cruciales del ejercicio poético de Melançon. En ese suceso, la luz baña el volumen y la forma propiciando el lento y delicado surgimiento del mundo, inmerso en el color.
Ahora retirado en algún jardín a las afueras de Montreal, Melançon recibió el Premio del Gobernador General dos veces: tanto por poeta como por traductor (junto a Charlotte Melançon).
| Peinture aveugle (1978) | Le paradis des apparences (2004)
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[Este silencio, esta hora remanente]

Berta Fischer



AL ALBA
Este silencio, esta hora remanente
donde la noche se retira
antes de que se forme el día
me son dados por esta invasión
de una alegría incomprensible.
Y esas tinieblas mezcladas
con el horizonte donde la claridad no existe todavía
esta boca que se abre,
donde el negro ya no es esta masa sin forma,
tinta o carbón u hollín, no es más
que ausencia. Alabado sea el mundo
también por esta nada.

(24)
Robert MelançonPeinture aveugle (1978) 
Traducción de Víctor Bermúdez
Original aquí.

[En el cielo que se abre]

Aili Schmeltz

A las 6
En el cielo que se abre,
te dispersas,
noche, archipiélago violeta
que disuelve el agua del día.
Derivas en la claridad
que mana de tu superficie
y que te abolirá. Teatro
donde el mundo comienza
con confusión, boceto
a la llamada surgida de los árboles;
donde te pierdes
para que hojas y ramas
fachadas y nubarrones multipliquen
la luz que ha roto
este bloque negro
que en ti fue el mundo
(43)
Robert Melançon, Peinture aveugle (1978) 
Traducción de Víctor Bermúdez

Original aquí.

[Esas figuras las pedí prestadas]

Aili Schmeltz
AMANTE
Esas figuras las pedí prestadas
a Petrarca y a sus imitadores,
que osaron la lengua verdadera,
la lengua extravagante del amor:
como la rosa húmeda cuando
la aurora, su rival, sólo se ruboriza
de vergüenza por la claridad
que brilla en sus espinas, más
roja que el horizonte, así,
y aún más increíble,
vienes en el estremecimiento
del mayo más hermoso del siglo,
y haces del sol, rueda ardiente,
un simple tropo: así el alba
barre a su paso las estrellas
(16)
Robert Melançon, Peinture aveugle (1978) 
Traducción de Víctor Bermúdez
Original aquí.

El comienzo del verano

Berta Fischer
El comienzo del verano
La aurora rosa y melocotón 
al borde de los techos se dispersa
en el azul. El día sube
encima de los jardines donde no hay nadie
a esta hora que limpia todo,
en el comienzo perfecto
de todas las cosas. Escuchas
el rumor de la ciudad, el concierto
de los pájaros que no ves
en la amplitud sin límite de las hojas.
Se esboza el barrio, calles y casas
de madera, ladrillo y piedra,
sus ventanas multiplican el sol.
Recorres con los ojos el espacio
que se abre, abanico inmenso.
Junio está aquí: una lira de hierba.

(20)
Robert Melançon en Peinture aveugle (1978)
Traducción de Víctor Bermúdez.
Original aquí.

Amante

Teresa Queirós

Amante
Como el agua de un pantano (horas,
semanas, meses, años,
intervalos, momentos) el tiempo
podría acudir (infecto, verde)
sin forma, sin nombre. Pensé
desierto, piedra, silencio.
Tú viniste a mí como revela abril
al mundo que era más que probable
su variedad, el murmullo
de la luz en las hojas. El tiempo
me lleva hacia el jardín de tu presencia.
(14)
Robert Melançon en Peinture aveugle (1978)
Traducción de Víctor Bermúdez.
Original aquí.

Pintor

Cris Romagosa
Pintor
Estaciones, soles sucesivos.
Te entregarás a este ritmo
contrariado de las nubes, del azul,
a su impulso. Marzo mezcla junio con noviembre,
soles y lloviznas. Serás 
tránsito (olmos y álamos,
calles y jardines, ladrillos y concreto,
tu estancia acabará),
te volverás la noche
a los ojos de Argos que nada
mira: dispersión centelleante.

(13)
Robert Melançon en Peinture aveugle (1978)
Traducción de Víctor Bermúdez.
Original aquí.

Elegía

Cristian Boian
Elegía
Los crisantemos permanecen
sobre el blanco geométrico 
del muro, despliegan
su gracia bermeja anaranjada
mora y amarilla hacia
la pesada colgadura, el terciopelo
prusia que cerca el invierno,
la noche. La luz
me encierra en sus mallas
(nociones exactas, contornos
que el ojo acota, penetrando
cada cosa) y este silencio lo
respiro como la asombrosa
frescura que deja
la lluvia. Habito
una precaria paz (la arista
del instante, fracción
del paraíso que no tiene lugar
más allá de este punto en seguida
perdido, anudado, desanudado)
que llevará con su agua
lenta, formidable
(¿de qué horizonte
que sometido al azul
no deja de imponer
su fuerza sosegada 
que no conoce más ley
que su declive?) río,
magnífico el tiempo.
(54)

Robert Melançon, Peinture aveugle (1978) 
Traducción de Víctor Bermúdez
Original aquí.

Lugar

Thilo Heinzmann
Lugar
Camino hacia la luz, esta ausencia
el umbral del día en donde el negro
se deshace, donde la claridad
no existe todavía. Solamente este frío.
No es exilio esta nada sino el único lugar
en donde ser. Esta nada sin memoria.
Sin la hierba, sin la vía láctea,
sin los nubarrones, sin la vibración
del azul en las hojas.
(47)
Robert Melançon, Peinture aveugle (1978) 
Traducción de Víctor Bermúdez
Original aquí.

Pintura ciega

Thilo Heinzmann

Pintura ciega
Como terreno elijo el blanco,
la superficie dispuesta debajo de la lámpara.
El prado, el río, la avenida pueden
sostenerse si mi mano alza
la hierba, la luz, las piedras.
Sólo reina el azar, la noche
ha barnizado las ventanas, ha abolido
la confusión del mundo.
Yo pertenezco a lo posible.
(27)
Robert Melançon de Peinture aveugle (1979)
Traducción de Víctor Bermúdez.
Original aquí.

Para Iván Méndez González, por la sombra, por todo.


Despertar

Justin Mullet
Despertar
El sueño del río
apenas se disipa. 
Yo emerjo de su luz
sin sombra como un nadador
del abrazo del agua.
Me inclino en la ventana
y la extrañeza
de la mañana me sorprende.
En la calle sin ruido se escurre
el alba, esa agua sin orilla.
Robert Melançon
Traducción de Víctor Bermúdez

Original aquí.