Amina Saïd

Amina Saïd. Túnez, 1953.

Amina guarda en su crátera el premio Jean-Malrieu y el premio internacional de poesía Antonio Viccaro. Aquí encontramos una identidad bifurcada entre dos lados del Mediterráneo firma estos versos de hondura que se despliegan como la espuma del mar sobre la arena. Bajo su umbral se esconde la errancia y el encuentro; escisión y completud amamantan la ardua luz de la materia y el cosmos.
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En la poética de Saïd el ritmo del paisaje fluye del exterior al interior alcanzando un terreno de intimidad del cuerpo y del espacio en donde lo espiritual y lo físico trazan los ritos de la vida. La fortuna y el desahucio del amor, el tránsito franco-tunesino en el que se forja una identidad desde dos frentes, la madurez y la mirada retrospectiva de su biografía son algunas de sus indagaciones. La escritura de Amina Saïd se extiende en el horizonte de la página con insistentes aliteraciones que construyen una musicalidad espiral, una envolvente de variaciones de signos que progresivamente excavan diversas capas de la escritura y la vida. Versos, pues, de hondura que se despliegan como la espuma del mar sobre la arena.

Gisements de lumière (1998) | De décembre à la mer (2001) | La Douleur des seuils (2002)
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Amina Said
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olvidemos lo que el tiempo hace de nosotros

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Fuente

 

 

 

olvidemos lo que el tiempo hace de nosotros

y hablemos de comienzos

 

quisiera volver a ver el mar que tu mirada

se detenga un instante sobre mis aguas

 

allí los pueblos viven cerca de sus dioses

en cada umbral cruzado hacen un voto

 

allí julio es una estación tiempo completo

las velas de los muertos velan por los enamorados

 

al pensarlo me lleno de emoción

abre mi puerta a lo lejos

me hace pájaro para renovar mi canto

y llorar sobre cada herida de esta tierra

(41)

 

Amina Saïd, L’Absence l’inachevé (2009)

Traducción de Víctor Bermúdez.

Original aquí.

Fui esta otra

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Fui esta otra

en el aturdimiento de errancias inciertas

del tiempo en que vestida de agua pura y de soles lisos

crecía aún sobre una tierra verdadera

del tiempo en que esperaba todo del alba

de la noche inmortal del engaste del día

de mi gemelo de sangre y de palabras

del tiempo en que nuestros encuentros

eran siempre una primera vez

del tiempo en que antes de comprender adivinaba

me diluía en jardines olvidados

del tiempo en que la vida se no se imaginaba otra

en que reivindicaba un lugar

en la clara desnudez del mundo

en que conocía los secretos del instante

en que mi sangre luchaba en las venas del poema

en que el silencio precedía las palabras

prestándole su visión del tiempo en que las palabras

eran pájaros sin raíces

pájaros de pasión en el cielo pesado de la espera

cayendo como en un sueño al final del día

del tiempo en que soñaba con los ojos abiertos

en que me obstinaba entre lo visible y lo invisible

en que buscaba la luz más grande

del tiempo en que la muerte no había sido inventada

 

 

mujer crepuscular

extrayendo la ofrenda de las palabras del pozo del vacío

tuve todas las edades, nada me queda

he dejado una huella del cuerpo

en la noche agrietada de las ciudades

nada más que una etapa sin sosiego

 

mujer crepuscular entregada a las fallas

de la sombra a la máscara detrás de los rostros

 

 

la ausencia se mide al azul del silencio

el tiempo me dibuja con nuevas fronteras

sobre la sal de la página

se proyecta la sombra interior

 

necesito un tiempo de ruptura

que continúe la errancia

(13-14)

 

 

Amina Saïd, Au Présent du monde (2006)

Traducción de Víctor Bermúdez.

Original aquí.

[en la noche originaria]

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en la noche originaria

cuando el blanco

y el negro eran uno

 

cuando el hombre

era todavía pájaro

destinado a vivir

en la espiral del viento

 

caminábamos hacia nuestra luz

fuera de la noche ya madura

midiendo en ese lugar que nos persigue

la distancia entre dos distancias

 

la obscuridad del agua nos miraba

 

la escalera sube hasta lo estrecho

el alma nació al cuerpo

y el cuerpo al alma

 

el ojo fue espejo

yo te entregué mi imagen

(69)


Amina Saïd, de De décembre à la mer (2001).

Traducción de Víctor Bermúdez.

Original aquí.

[todo este tiempo]

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Melania Brescia

 

 

 

 

todo este tiempo

estabas de viaje

 

luego te despertabas poco a poco

en la antesala de la muerte

 

todo este tiempo los vivos

y los muertos se daban la mano

y bailaban alrededor de ti

una danza infernal

 

todo este tiempo yo te llamaba

convencida de que una palabra mágica

podría devolverte al día

 

todo este tiempo arrebatado al sol

con el corazón palpitando por la noche

te dabas la vida

renaciendo de ti mismo

en un lento trabajo

(41)


Amina Saïd, de De décembre à la mer (2001).

Traducción de Víctor Bermúdez.

Original aquí.

[vivimos nuestra vida]

 

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Melania Brescia

 

 

 

vivimos nuestra vida

en el tiempo y sin lugar

 

largo día entre otros

en el incierto movimiento

de la luz

 

nuestras sombras se agitan sobre la tierra

y delante de nosotros se despliegan

 

paisajes humanos

entre pasado y futuro suspendidos

 

cada poema escrito es una parte

de nosotros que muere y que renace

 

como la lámpara o la estrella

emitimos a veces

un destello más vivo

(65)


 

Amina Saïd, de De décembre à la mer (2001).

Traducción de Víctor Bermúdez.

Original aquí.

[cuerpo de mujer]

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Chill Photographie

 

 

cuerpo de mujer

como jardín posible

esperanza de lugar

 

con sus frutos frondosos

sus múltiples inicios

su parte de eternidad

 

la luz secreta

de su sombra incendiada

 

sobre el péndulo de la tierra

ella oscila ya

con todo el peso de la noche

 

en su cara sombría

se implanta la noche

 

soy la vida dice

yo invento

(53)


Amina Saïd, de De décembre à la mer (2001).

Traducción de Víctor Bermúdez.

Original aquí.

[estrellas muertas]

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Futuresequence

 

 

 

 

 

 

estrellas muertas

tan lejanas que vemos todavía

su luz

 

pero no hemos dejado

más que un rastro de tierra

 

hemos soportado las fatigas de la vida

las heridas abiertas al flanco de la noche

 

en la fascinación de las palabras

lo inacabado nos persigue

 

como si fuera a abandonar nuestro cuerpo

o a completarlo

nuestra sombra florece como un pájaro

(52)


Amina Saïd, de De décembre à la mer (2001).

Traducción de Víctor Bermúdez.

Original aquí.

[soy el río]

 

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Herb Ritts

 

 

 

soy el río

de sonrisa transparente

 

mi eterna errancia

me sirve de lenguaje

 

sin nada asir

a lo largo del viaje

hacia el tiempo ciego de los mares

desde siempre me deslizo

 

en esta noche sin final

que llamamos misterio

yo pueblo sus abismos

(25)


 

Amina Saïd, de De décembre à la mer (2001).

Traducción de Víctor Bermúdez.

Original aquí.

[de la memoria del mar]

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Futuresequence

 

 

 

 

de la memoria del mar

a los placeres de la tierra

de febrero a mayo

de las orillas de la noche desnuda

a las rocas sombrías del día

del alma al cuerpo

de la acogida hecha a la vida

a nuestra exigencia inagotable

del vacío a la presencia

del sueño a la vigilia

de la ausencia al sueño

de lo cercano a lo lejano

de la luna al sol

de los bordes de la sombra

a los brazos de la luz

de lo obscuro a la transparencia

de la vida a su contrario

de la piedra a la estrella

de la raíz a la rama

y de la ceniza al fuego

de la revuelta pura

a la sabiduría inquieta

del allá al aquí

de una lengua a la otra

de la supresión a lo visible

de lo visible a la trascendencia

de la forma a otra realidad

de la soledad al recuerdo

del vivir a su angustia

del horizonte al poema

y del poema al silencio

del origen al fin

del tiempo pasado al instante alado

de la infancia al exilio

y del exilio al final de ese exilio

de la desviación al retorno

de la máscara al rostro

del ser a sus posibles

de la audacia al don

y del canto a la gracia

del espacio al cielo

al de la tumba

de lo ínfimo al todo

de lo relativo a lo absoluto

de lo que no es a lo que es

de los signos del sueño

a los errores de la mañana

de la pasión al amor

del ojo a la orilla

de los muertos al destino

no dejamos de errar

en busca de un lugar

que no es lugar

(59-60)


 

Amina Saïd, de De décembre à la mer (2001).

Traducción de Víctor Bermúdez.

Original aquí.

[corazón hueco]

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Melania Brescia

 

 

corazón hueco

una luz negra

cubre de sangre las piedras

 

implantamos una valva a la luna

 

desde entonces tus noches se atavían

de otra luz

 

mira:

algo brilla

en el pecho del universo

 

escucha:

el poema nos recuerda

(37)


 

Amina Saïd, de De décembre à la mer (2001).

Traducción de Víctor Bermúdez.

Original aquí.

[soy fervor]

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Kevin Cooley

 

 

 

 

soy fervor

improviso dice el fuego

 

chispa a veces brasa a veces

desencadenamiento furioso

me devoro a mí mismo

 

soy esa fuerza que tuerce la mandíbula

y concentrada en su ojo ido

doma al caballo más fuerte

 

cuando los pájaros de bronce

disparan flechas de su cuerpo

buscan en mis llamas

los rayos del cielo

 

aquí caníbal

allá poblando el infierno de los hombres

fundo los metales más puros

 

si el humo cubre mi luz

yo provoco otra luz

(26)

 

 


Amina Saïd, de De décembre à la mer (2001).

Traducción de Víctor Bermúdez.

Original aquí.

[siempre me gustó lo que comienza]

Hiroshi Senju
siempre me gustó lo que comienza
no sabía nombrar lo que termina y desespera
quién supo alguna vez lo que deseaba yo
lo que despierta en mí un signo de otro lado
lo que lentamente muere con el tiempo
y esta distancia de la luz a nuestros ojos
en la indiferencia del cielo y de la tierra
una espiral de noche me arrastra
por detrás de las leyendas
el sueño nos obsequia una historia
me enseña el gran silencio
que nosotros evitamos traicionar
lo que nos queda por vivir se llama ausencia
es un tiempo para la palabra
otro para el silencio un tiempo
para el alba otro para el ocaso
he soñado tus noches o tú sueñas mis días
improbables como nuestras sombras
vivimos morimos
cada día un poco más cada día
un poco más
(12)
Amina Saïd, Au Présent du monde (2006)
Traducción de Víctor Bermúdez.
Original aquí.

[al comienzo que está en todo final]

Siavash Amini
al comienzo que está en todo final
a la esperanza en todo comienzo
a los largos muelles sombríos de lo absoluto
a todas las cosas que se desvanecieron
a tu mirada donde se ha refugiado el instante
a la noche que es un acto, a la luz
a la virtud de las líneas desnudas
al extranjero que camina hacia el río
a la que duerme sola en sus venas
a la espada del tiempo que te presta su muerte
a tu segundo nacimiento
al lugar largamente buscado
antes de soñar con el umbral
al poeta que ha creado su mundo propio,
al que ofrece una imagen a la vida
a los que en lo obscuro descubren el destello
a los soles a las madreselvas de la infancia
al lenguaje de las estrellas que alumbra la noche
a la luna que se ahoga en la cisterna del cielo
a lo que el tiempo esculpe en un rostro
a la mujer morena en la insensatez de los espejos
a todo encuentro verdadero
a lo imperceptible en ti
al que primero olvidará al otro
a la belleza de lo que en nosotros permanece
a lo que busco del otro lado de las palabras
a la mano que se posará sobre tu mano
a los que nacen en países en guerra
a la piedra de luna incrustada en mi corazón


a los jardines encadenados a mis palmas
a los frutos abandonados en la memoria de los árboles
a todos los puntos cardinales
a las noticias de muerte que difunde la radio
a la segunda vida del poema, que lo renueva
a lo que el tiempo arrastra fuera del tiempo
a los suicidas de la luz en jarrones de cenizas
a las murallas de mi ciudad abandonada por el mar
a los que, con la última puerta superada, vienen
parten, y no tienen más patria que un camino
a la infinita distancia entre el umbral
y lo que sería un lugar aceptable
a las cartas de amor que no recibe nadie
a los seres y las cosas que yo nombro
a los que resisten la prosa del mundo
a los que cuidan de la tierra del árbol de la piedra
a las razones de cada uno para vivir o morir
a este otoño en el que apareciste en mis veranos
al diálogo silencioso de las estaciones
a las heridas que corroen nuestras cortezas
a las palabras que no desmienten la mirada
a los viajes en la frontera de lo incomprensible
a todos los caminos que llevan al mismo sitio
a los que amo, a los que no amas,
a tus enormes ojos abiertos sobre el sol de junio
a la poesía que nos hace humanos
y abraza el espacio y el tiempo
en el puño cerrado del mundo
(9-10)
Amina Saïd, Au Présent du monde (2006)
Traducción de Víctor Bermúdez.

Original aquí.

[cómo reavivar la memoria de un rostro]

John Hemmingsen
cómo reavivar la memoria de un rostro
inclinado sobre el inagotable tiempo del río
cómo devolverte extranjero
desaparecido en el oro movedizo del ocaso
revivir las estaciones del deseo en el murmuro
donde me duermo y me despierto sin motivo
es la luna testigo de que acepto mis exilios
mientras caigo desde mis ojos
en la infinita herida del tiempo
soñando vibrante por ser liberada del fuego del otro
siempre nos faltará un presente
las palmas del cielo pesan en mis hombros
los dos ríos de mi nombre me descuartizan
he buscado una dirección para mi corazón
la luna no estuvo siempre a la medida del sol
ni el sol a la medida de la luna
sobre la metáfora de esta tierra
no somos más que pájaros de paso
sin estrellas que nos guíen
por los caminos nácares del cielo


el poema es el cielo que rellena la ausencia
cuando las noches ya no tienen los colores del sueño
me voy lejos de nosotros mi canto
se eleva entre dos filas de árboles sin nombre
camino hacia las rocas de la isla orfelina
donde sobre el río creí escuchar a mi doble
leer las líneas en mi palma recitando
lo que la noche nos oculta sobre la esencia de las cosas
letanía de los lugares donde ya no estamos
siempre nos faltará un presente
te he soñado como una primera palabra
¿cuál de nosotros ha perdido la voz?
quién me dirá ahora el oro movedizo del ocaso
los sueños que pintan la vida con tus colores
¿quién celebrará las soñadoras estaciones
y hará el retrato de tus escondites?
aquí cada mañana es un invierno para él solo
cada día un poeta se arroja desde un puente
nadie me dice qué nombre llevo
ni quién soy cuando sentada junto a mí
enumero las ciudades de nuestros exilios
y sumo el pasado al presente
he llenado mi vaso de una nube de sueño
y te veo llenar mi vaso
de una nube de sueño antes que el día
se duerma de inadvertencia
y me despierte en la luz de otra ciudad
(11-12)



Amina Saïd, L’absence l’inachevé (2009)
Traducción de Víctor Bermúdez.
Original aquí.

[el exilio está en la distancia]

Hiroshi Senju

el exilio está en la distancia
que todo viaje prefigura
nos buscamos
bajo otras latitudes
el día está lleno de pájaros
en esta extraña luz
fragmentos de noche se disipan
damos lugares y fechas
a nuestras vidas incumplidas
un círculo negro como rostro
nuestra muerte espera sentada
sobre una piedra sin testigo
(59)
Amina Saïd, de «entre ciel et mer», en Gisements de lumière (1998)
Traducción de Víctor Bermúdez
Original aquí.