Light Grenades

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[atamos nuestros gestos]

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Can Buyukberber

 

 

 

atamos nuestros gestos

la luna se hizo blanca

se ha roto algo en el sueño

 

la madera de medianoche no había sido habitada

había que regresar

 

éramos como piedras

que ocultaban en ellas

la fuente y el cielo

 

la voz sonaba

lejos

la mirada volvía al cuerpo

 

las hojas de otro tiempo

crujían a lo largo de los nervios

(49)


Bernard Noël, en «L’oiseau de craie» de Les Plumes d’Éros (2010).

Traducción de Víctor Bermúdez.

Original aquí.

Amina Saïd

Amina Saïd. Túnez, 1953.

Amina guarda en su crátera el premio Jean-Malrieu y el premio internacional de poesía Antonio Viccaro. Aquí encontramos una identidad bifurcada entre dos lados del Mediterráneo firma estos versos de hondura que se despliegan como la espuma del mar sobre la arena. Bajo su umbral se esconde la errancia y el encuentro; escisión y completud amamantan la ardua luz de la materia y el cosmos.
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En la poética de Saïd el ritmo del paisaje fluye del exterior al interior alcanzando un terreno de intimidad del cuerpo y del espacio en donde lo espiritual y lo físico trazan los ritos de la vida. La fortuna y el desahucio del amor, el tránsito franco-tunesino en el que se forja una identidad desde dos frentes, la madurez y la mirada retrospectiva de su biografía son algunas de sus indagaciones. La escritura de Amina Saïd se extiende en el horizonte de la página con insistentes aliteraciones que construyen una musicalidad espiral, una envolvente de variaciones de signos que progresivamente excavan diversas capas de la escritura y la vida. Versos, pues, de hondura que se despliegan como la espuma del mar sobre la arena.

Gisements de lumière (1998) | De décembre à la mer (2001) | La Douleur des seuils (2002)
+ Perfil Goodreads 
Amina Said

olvidemos lo que el tiempo hace en nosotros

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Fuente

 

 

 

olvidemos lo que el tiempo en nosotros finaliza

y hablemos de comienzos

 

me gustaría volver a ver el mar que tu mirada

se detenga un momento sobre mis aguas

 

allí los pueblos viven cerca de sus dioses

en cada umbral cruzado hacen un voto

 

allí es julio una estación tiempo completo

las velas de los muertos velan por los enamorados

 

al pensarlo me estremezco

abre mi puerta a lo lejos

hazme pájaro para reverdecer mi canto

y llora sobre cada herida de esta tierra

(41)

 

Amina Saïd, L’Absence l’inachevé (2009)

Traducción de Víctor Bermúdez.

Original aquí.

Fui esta otra

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Fui esta otra

en el aturdimiento de errancias inciertas

del tiempo en que vestida de agua pura y de soles lisos

crecía aún sobre una tierra verdadera

del tiempo en que esperaba todo del alba

de la noche inmortal del engaste del día

de mi gemelo de sangre y de palabras

del tiempo en que nuestros encuentros

eran siempre una primera vez

del tiempo en que antes de comprender adivinaba

me diluía en jardines olvidados

del tiempo en que la vida se no se imaginaba otra

en que reivindicaba un lugar

en la clara desnudez del mundo

en que conocía los secretos del instante

en que mi sangre luchaba en las venas del poema

en que el silencio precedía las palabras

prestándole su visión del tiempo en que las palabras

eran pájaros sin raíces

pájaros de pasión en el cielo pesado de la espera

cayendo como en un sueño al final del día

del tiempo en que soñaba con los ojos abiertos

en que me obstinaba entre lo visible y lo invisible

en que buscaba la luz más grande

del tiempo en que la muerte no había sido inventada

 

 

mujer crepuscular

extrayendo la ofrenda de las palabras del pozo del vacío

tuve todas las edades, nada me queda

he dejado una huella del cuerpo

en la noche agrietada de las ciudades

nada más que una etapa sin sosiego

 

mujer crepuscular entregada a las fallas

de la sombra a la máscara detrás de los rostros

 

 

la ausencia se mide al azul del silencio

el tiempo me dibuja con nuevas fronteras

sobre la sal de la página

se proyecta la sombra interior

 

necesito un tiempo de ruptura

que continúe la errancia

(13-14)

 

 

Amina Saïd, Au Présent du monde (2006)

Traducción de Víctor Bermúdez.

Original aquí.