Matt Shlian
La tierra es muy paciente
Espera su cantor
que tarda un poco
luego se presenta
hermoso adulador
que fácil se perdona
porque es un poco músico
y pintor con las manos en la masa
de las palabras
que conocen el camino al corazón
El aquí
entonando con acentos genuinos
su viejo estribillo
que la tierra finge
escuchar
por primera vez
La vida se esfuerza
en las malas ofrendas
y para recibirlas de su mano
más vale estar advertido
de la intención
del código de la ceremonia
de las abluciones morales
que deben completarse
con las palabras con demasiada
—como esas estúpidas gracias—
delicadeza del gesto
y de la digna reverencia
Y luego
al momento de retirarse
sobre todo no precipitarse
como esos vencedores que sólo tienen prisa
por ir a exhibir a la multitud de los frustrados
su triunfo
Es una casa
donde hemos recibido la profusión
el sabor y el olor de los seres
los colores táctiles de los elementos
la belleza púdica de los árboles
Comimos preferentemente
con el extranjero
bebimos con el comensal más desesperado
y velamos de noche y día
con nuestros fantasmas prevenidos
Concebimos niños libres
de nuestros sueños
Todo ello
con la oreja pegada a la puerta
para captar los vacilantes pasos
de lo inesperado
 
Abdellatif Laâbi, extracto de Écris la vie (2005)
Traducción de Víctor Bermúdez.
Original aquí.
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