Agneta Ekholm
Miradme
dice lo que en ellos asciende desde el fondo del lenguaje,
olvidad que vosotros sois para que yo sea,
haced de mí lo que yo aspiro a ser,
renunciad a vuestro sueño por el mío,
amadme, dadme forma, rostro
con vuestras manos de sombra y luz. El cielo de la tarde
es, quizás, una rosa. Rosa por venir
para vuestros trabajos de horticultores en las nubes,
rosa de árbol, de ríos, de caminos,
de camas desechas, de manos simples, buscando
otras manos, al ciego. Rosa de las palabras
que una dice a la otra, para nada más 
que el estremecimiento de la palma, de los dedos.
El cielo cambia. La rosa sin por qué
sois vosotros, ¡escuchad! Una sola palabra
tiene en su hondura una música,
el fonema es corola, la voz es el ser
que florece incluso en lo que no es.
Yves Bonnefoy de L’Heure présente (2014)
Traducción de Víctor Bermúdez.
Original aquí.
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