Jonathan Reid

El sol no tiene patria
A veces
oh muy raramente
ya no podías más
con el torbellino de lo cotidiano
con la erosión del trabajo
visible e invisible
con este vacío que se extiende alrededor de ti
por la cobardía de algunos
por desierto interior de otros
y tus lágrimas brotan
sin tu consentimiento
pero muy pronto
vuelve la sonrisa
levanta tu puño
antes de las despedidas
En esos momentos
quedaba desolado
y el ejemplo perpetuo de esperanza
que me venía a la mente
era el de aquellas mujeres de los arroces
llevando en alto hoy
la bóveda del cielo de Hô Chi Minh
¿Quién dice que ellas nunca lloraron
cuando transportan la tierra
picando el arroz
cosechando
bajo las bombas?
Pero siempre bregaban
vigilando el cielo
los pájaros de acero y de masacre
y aún más rojo el sol
de la victoria incontestable
Nosotros también
sostenemos algo semejante a una guerra
menos devastadora
pero quizás más sutil
También nosotros vigilamos nuestro cielo
sus promesas
Así acabas reconociendo
conmigo
que siempre seremos los más fuertes
porque
el sol no tiene patria
(188-189)
Abdellatif Laâbi, extracto de L’Arbre de fer fleurit (1974)
Traducción de Víctor Bermúdez.
Original aquí.
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