Ezgi Polat 
Y luego descubrí
el tercer cuello de tu cuerpo
la raíz arteria de tus zonas profundas
sus nervaduras asaltando
los senderos deslumbrantes de tu costado
que en mi mano se talla
para transmitir a toda tu estatura
relinchos de yegua protectora
cuando el sol preña la tierra
apenas surgida del caos
desamparada la tierra
sacudida por grandes espasmos
buscando asiento
En este exacto momento los volcanes se despiertan
y la tierra concibe
cómoda su lugar en el universo
noche, mis ojos perdidos
sin recordar
mis dolores acumulados
y mi nueva errancia
noches
en que me unía al andrógino
derribando todo en torno a nuestra noche
las lianas del mito
Luego tus senos en su nacimiento
tu permanencia virginal
brotando de ambos lados
para levantar bien
las bóvedas brillantes de tus caderas
y en este equilibrio de catedral
endulzar el resplandor arcoíris de tus vidrieras
Luego tu nuca que se ofrece
distribuyendo en tu espalda las tonalidades de la blancura
y sin cronología
tus labios
que voy a celebrar sólo por ti
(113-114)
Abdellatif Laâbi, extracto de L’Arbre de fer fleurit (197piafaba, 4)
Traducción de Víctor Bermúdez.
Original aquí.
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