Nishe
Entonces de nuevo mi camino hacia ti
dime
¿qué proferí toda la noche
y para qué todo este periplo?
No he abandonado un solo instante
el filo de la navaja
la cima de fuego
veleidoso
Qaïs
pero mi desierto estaba impracticable
Al-Ma’arri
pero el infierno estaba vacío de Dios
mecanizado el infierno
Sindbad
pero dije haber enterrado los milagros
Ulises
pero yo mismo había
desplegado las velas
hacia todas las intersecciones del riesgo
veleidosamente
la luz y la tiniebla
hombre del Uno
y de lo múltiple
veleidosamente
la complejidad del árbol
y la verticalidad monolítica
del obelisco
(133)
Abdellatif Laâbi, extracto de L’Arbre de fer fleurit (1974)
Traducción de Víctor Bermúdez.
Original aquí.
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