Arto Pazat

PESO DE LA NIEVE
Ligero, muy ligero el laberinto de la luz
por la pelusa nómada de la nieve miríada,
llegó esta última jugando a fuego-iluminante
sin el derecho soberano del invierno.
Pero la nieve es sedentaria y tiene un solo dueño,
el viento la arrastra y eleva sus revueltas nubosas
para desanudarlas a lo lejos, despojadas de centro;
el peso acumulado de esa nieve cargada de persistencia,
¿es el quebranto de los mares interiores de la luz
o el de la creación orbitando otra vez el Espíritu,
o bien toda larga pena abandonada sin alivio de canto,
y el viento exhausto no desviará este mar muerto?
Cuando la nieve tome de ella misma el gusto táctil de la rosa,
cuando cambie de estirpe y de sed menos blancas
para perder memoria de muda y de dársena visionaria,
la tierra tendrá sus fuentes sombrías y proveedoras,
y los ojos abiertos de la nieve fusible verán
la zarza ofreciendo su rosa a los manzanos ostentosos.
(12)

Rina Lasnier en L’arbre blanc 1966.
Traducción de Víctor Bermúdez.

Original aquí.
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